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UDES rindió homenaje a Totó la Momposina: un viaje por los sonidos, la memoria y las raíces de Colombia

  • Destacado
  • Miércoles, 02 Septiembre 2026 16:11
Fotografía: Juliana Peña

Antes de recorrer escenarios alrededor del mundo, los sonidos de Totó la Momposina nacieron entre el río, los pueblos, las cantadoras y las tradiciones transmitidas de generación en generación. Su historia comenzó en la Depresión Momposina, atravesó el desplazamiento de su familia hacia el interior del país y encontró en la música una manera de mantener vivas sus raíces hasta llevarlas mucho más allá de las fronteras colombianas.

Parte de ese recorrido volvió a cobrar vida en la Universidad de Santander (UDES), donde la música, la danza y la conversación se unieron en un homenaje que permitió descubrir qué hay detrás de la cumbia, el bullerengue, el mapalé y otras expresiones que Totó convirtió en una carta de presentación de la cultura colombiana ante el mundo.

Fotografía: Juliana Peña

Más que recordar a la artista, el encuentro propuso volver al origen de su legado: las comunidades, los territorios y las historias que dieron vida a su música, y reflexionar sobre el reto de transmitirlas a las nuevas generaciones.

La jornada contó con la participación de docentes y artistas de la Escuela Municipal de Artes y Oficios de Bucaramanga, EMA, y con las presentaciones de Alma y Tambó UDES, agrupación musical y de tamboras de la Universidad de Santander enfocada en la percusión folclórica y las tradiciones caribeñas y afrocolombianas; el grupo Cacique y el grupo representativo de Danza Tradicional de la EMA.

Para Sandra Milena Rivero Tapias, profesora del programa de Instrumentación Quirúrgica y organizadora del evento, este propósito nació precisamente del interés por crear una experiencia en la que la cultura también fuera entendida como una forma de educar.

Fotografía: Juliana Peña

“Más que un evento, quisimos crear una experiencia para nuestra comunidad universitaria: un espacio para reencontrarnos con nuestra identidad, reconocer el legado de una mujer que llevó la esencia del Caribe colombiano al mundo y recordar que nuestras tradiciones merecen ser conocidas, valoradas y preservadas”.

Del río Magdalena a Bogotá: las raíces detrás de Totó

Uno de los momentos centrales de la jornada estuvo a cargo de Edgar Mauricio Gallo Salazar, profesor de la Escuela Municipal de Artes y Oficios de Bucaramanga, quien llevó a los asistentes por algunos de los episodios que permiten comprender de dónde surgió el universo musical de Totó la Momposina.

Fotografía: Juliana Peña

Su historia comienza en Talaigua, en la región de la Depresión Momposina, un territorio atravesado por las dinámicas del río Magdalena y en el que confluyen tradiciones indígenas y afrocolombianas. Allí, la música ha sido durante generaciones una forma de narrar la vida cotidiana, conservar la memoria y transmitir los saberes de las comunidades.

En ese contexto cobran especial importancia los bailes cantados. Como explicó Gallo Salazar durante el encuentro, estas manifestaciones recogen las experiencias de los pueblos: las cantadoras transformaban acontecimientos, sentimientos y vivencias colectivas en canciones que luego pasaban de una generación a otra.

Ese universo cultural acompañó a la familia de Totó incluso cuando tuvo que abandonar su territorio en medio de la violencia política que atravesaba Colombia. Tras pasar por diferentes lugares del país, su familia llegó a Bogotá y se estableció en el barrio Restrepo.

Pero el desplazamiento no significó abandonar sus raíces

Gallo Salazar relató cómo Libia Vides, madre de Totó, regresó a su territorio y llevó nuevamente a Bogotá tambores, músicos y sonidos del Caribe. Alrededor de su casa comenzó a consolidarse un punto de encuentro para artistas provenientes de la costa que buscaban un lugar donde compartir su música y mantener vivas sus tradiciones.

Fotografía: Juliana Peña

Por allí circularon músicos como Lucho Bermúdez y José Barros, entre otros artistas de la región. Con el tiempo también llegaron representantes del Pacífico y de otros lugares del país, haciendo de este espacio un punto de encuentro de distintas expresiones culturales.

En una Bogotá de mediados del siglo XX, donde las manifestaciones culturales del Caribe todavía tenían poca presencia y las familias provenientes de esta región enfrentaban incluso situaciones de discriminación, aquel espacio permitió que sus tradiciones continuaran vivas sin desprenderse de su esencia.

Fotografía: Juliana Peña

Recorrer el territorio para preservar sus sonidos

La historia de Totó también estuvo marcada por una decisión fundamental: volver a las comunidades para aprender directamente de quienes mantenían vivas estas manifestaciones.

Durante el encuentro se recordó su relación con la antropóloga Gloria Triana y un recorrido que ambas emprendieron por diferentes poblaciones ribereñas. Durante 11 días visitaron 11 pueblos para encontrarse con comunidades y cantadoras y acercarse directamente a sus prácticas y conocimientos.

Más allá de interpretar aquellas músicas, Totó buscaba comprenderlas y aprender de sus portadores, contribuyendo a conservar un conocimiento que durante generaciones había sido transmitido principalmente de manera oral.

Ese mismo principio estuvo presente en la preparación del homenaje realizado en la UDES.

Adriana Lucía Nova, Profesora  del área de Danza Tradicional de la Escuela Municipal de Artes y Oficios de Bucaramanga y encargada del grupo representativo que participó en la muestra, explicó que construir la puesta en escena implicó investigar el repertorio de Totó y encontrar un hilo conductor entre los diferentes ritmos.

Fotografía: Juliana Peña

Cumbia, bullerengue, garabato, mapalé y baile negro hicieron parte de una presentación concebida no solamente desde el movimiento, sino también desde la historia y el significado de cada expresión.

“He tratado de que ellas entiendan que no se trata solamente de llegar y hacer la música o bailar, sino también de conocer la historia, entender el porqué y cómo nace cada ritmo”, señaló Nova.

Para la profesora, uno de los mayores retos estuvo precisamente en lograr que ritmos con características distintas pudieran encontrarse armónicamente dentro de una misma puesta en escena. El resultado permitió transitar desde momentos más serenos, como la cumbia y el bullerengue, hasta expresiones de mayor intensidad como el garabato y el mapalé.

La cumbia también cuenta quiénes somos

La danza fue también una oportunidad para hablar de identidad. María Isabel Pardo, profesora de la Escuela Municipal de Artes y Oficios de Bucaramanga, destacó que detrás de cada paso existe una historia que permite comprender parte de la construcción cultural de Colombia.

La cumbia fue uno de sus ejemplos. En ella convergen los tambores de raíz africana, instrumentos vinculados a las comunidades indígenas, como las gaitas y la flauta de millo, y elementos de influencia europea. Música, vestuario y movimiento terminan convirtiéndose así en una representación del encuentro de culturas que ha marcado la historia del país.

Fotografía: Juliana Peña

“Si hablamos de cumbia, no solamente hablamos de interpretar pasos; hablamos de contar una historia desde nuestro vestuario y desde la puesta en escena. Para mí, la cumbia es de lo más hermoso que tenemos en la música y la danza tradicional colombiana, porque realmente cuenta nuestra historia de principio a fin”.

Una memoria que también se baila y se escucha

La historia no se quedó únicamente en las palabras. Las presentaciones de Alma y Tambó UDES, el grupo Cacique y el grupo representativo de Danza Tradicional de la EMA permitieron llevar al escenario algunos de los ritmos y expresiones abordados durante la conversación.

Fotografía: Juliana Peña

 

De esta manera, los asistentes pudieron acercarse al legado de Totó desde diferentes lenguajes: conocer las historias detrás de las manifestaciones tradicionales, escuchar sus sonidos y reconocer en la danza una forma de preservar y transmitir la memoria.

El homenaje contó además con la participación y moderación de Natalia Rodríguez Sánchez, María Ángela Córdoba Díaz y Andrea Melissa Garcés Salcedo, de SLAM Santanderes, quienes acompañaron el diálogo alrededor de la trayectoria de Totó la Momposina, la identidad cultural y la importancia de mantener vivas estas expresiones.

Para Sandra Milena Rivero Tapias, ver estos elementos reunidos en la Universidad fue precisamente uno de los resultados más significativos de la iniciativa.

Fotografía: Juliana Peña

“Me quedo con la emoción de haber visto a nuestra Universidad vibrar al ritmo de Colombia. Este homenaje fue para Totó, pero también fue para nuestra tierra, nuestra memoria y nuestra identidad”.

El encuentro dejó así una reflexión que va más allá de recordar la trayectoria de una artista. El legado de Totó la Momposina continúa en las comunidades que conservan estos saberes, en quienes investigan y enseñan sus orígenes, en los músicos y bailarines que los llevan al escenario y en las nuevas generaciones que encuentran en ellos una parte de su propia historia.

Fotografía: Juliana Peña

Porque, como concluyó Rivero Tapias, “cuando la cultura entra a la Universidad, la educación se transforma y el corazón también”.

Consulta aquí el album completoBajo la Sombra del Caracolí: 'Raíz, tambor y memoria Homenaje a Totó la Momposina'


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