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Ella es Surisaday Gutiérrez, la graduada UDES que ayudará a formar los primeros médicos de La Guajira

  • Destacado
  • Martes, 28 Julio 2026 08:27
Fotografía: Comunicaciones UDES

Cuando Surisaday Gutiérrez Alturo salió de Riohacha rumbo a Bucaramanga tenía apenas 16 años. Dejaba atrás a su familia y la tierra donde creció porque, como ocurría con cientos de jóvenes guajiros, estudiar Medicina significaba irse. En ese momento, La Guajira no contaba con un programa para formar médicos y quienes aspiraban a ejercer esta profesión debían buscar oportunidades en otras ciudades.

Años después, la vida la llevó de regreso, pero en un escenario completamente distinto. Surisaday, graduada del programa de Medicina de la Universidad de Santander (UDES), fue designada como la primera directora del programa de Medicina de la Universidad de La Guajira, el primero que tendrá el departamento.

Fotografía: Suministrada

Para Surisaday, la noticia no se reduce a un logro profesional. También representa la posibilidad de devolverle a su departamento parte de lo que aprendió durante los años que pasó lejos de casa.

"Durante muchos años, quienes soñábamos con ser médicos teníamos que dejar nuestra tierra, nuestras familias y nuestra cultura para buscar oportunidades en otras ciudades. Yo viví ese camino y sé lo que significa empezar desde cero lejos de casa. Hoy siento que mi responsabilidad está en aportar al nacimiento y fortalecimiento del primer programa de Medicina del departamento”, señaló

Sus palabras reflejan una experiencia compartida por varias generaciones de profesionales guajiros. Sin embargo, también evidencian un propósito que ha orientado su carrera: contribuir para que las oportunidades que antes obligaban a migrar puedan construirse ahora dentro del territorio.

La Medicina comenzó mucho antes de la universidad

Aunque la dirección del nuevo programa representa el momento más visible de su trayectoria, la relación de Surisaday con la Medicina empezó desde la infancia.

Nació en Riohacha y pertenece al pueblo indígena Wayuu. Creció observando de cerca el trabajo de su padre, médico de profesión, quien se convirtió en su primer referente sobre el significado de cuidar la vida de otras personas.

Fotografía: Suministrada

Pero hubo otro elemento que terminó de definir su vocación: conocer las dificultades que enfrentaban muchas comunidades de La Guajira para acceder a servicios de salud oportunos y de calidad. Fue esa combinación entre el ejemplo familiar y la realidad de su territorio la que la convenció de estudiar Medicina. Con apenas 16 años llegó a Bucaramanga para iniciar sus estudios en la Universidad de Santander. El cambio fue profundo. No solo debía responder a las exigencias académicas de una carrera reconocida por su complejidad, sino aprender a vivir lejos de su familia, adaptarse a una ciudad desconocida y construir una nueva red de apoyo.

"Salir de mi tierra a los 16 años fue un reto enorme. Llegué con muchos sueños, pero también con incertidumbres. Ese proceso me enseñó a ser resiliente, a valorar aún más mis raíces y a entender que crecer profesionalmente también implica transformarse como persona", dijo.

Fotografía: Suministrada

Con el paso de los semestres entendió que la formación médica iba mucho más allá de memorizar conceptos o dominar procedimientos clínicos. Cada práctica, cada rotación y cada encuentro con los pacientes le permitieron descubrir que detrás de un diagnóstico existe una historia de vida que también necesita ser comprendida. Ese aprendizaje terminaría influyendo en la manera como hoy entiende la educación médica.

El sello de la UDES

Cuando habla de su paso por la Universidad de Santander, Surisaday no menciona únicamente asignaturas o profesores. Habla de una forma de entender la profesión. Recuerda que durante su formación aprendió a cuestionar, a investigar y a sustentar cada decisión clínica con evidencia científica, pero también a comprender que el ejercicio médico implica una responsabilidad permanente con el conocimiento y con las personas.

"La UDES me enseñó que la excelencia no es un objetivo que se alcanza, sino un compromiso que se renueva cada día. Me enseñó a pensar críticamente, a investigar, a cuestionar y a buscar siempre la mejor evidencia para tomar decisiones"

Esa manera de asumir la profesión la acompañó después del grado. Mientras otros médicos orientaban su desarrollo exclusivamente hacia la práctica clínica, ella comenzó a interesarse por la gestión de los servicios de salud, la calidad, la educación médica y la investigación, convencida de que la transformación del sistema también requiere profesionales capaces de liderar instituciones y formar nuevas generaciones.

Fotografía: Suministrada

 

"Aprendí que un médico nunca deja de estudiar. La formación no termina con el grado; por el contrario, allí comienza una responsabilidad permanente de actualizarse para ofrecer la mejor atención posible”, añadió.

Ese principio terminó definiendo el rumbo de su carrera y explicando, años después, por qué fue llamada a participar en uno de los proyectos académicos más importantes para la historia reciente de La Guajira.

Un camino que fue más allá del ejercicio clínico

Al graduarse de Medicina en la Universidad de Santander, Surisaday Gutiérrez tenía claro que quería ejercer su profesión cerca de las personas. Sin embargo, con el paso de los años descubrió que transformar la salud también implicaba entender cómo funcionan las instituciones, cómo se diseñan los programas académicos y cómo se forman los profesionales que, en el futuro, estarán al frente de los hospitales y centros de atención.

Por eso, mientras desarrollaba su ejercicio médico, decidió continuar estudiando. Cursó una Especialización en Gerencia y Auditoría de la Calidad en Salud, otra en Gerencia Estratégica y posteriormente una especialización en Epidemiología, convencida de que un profesional de la salud necesita comprender tanto la atención individual de los pacientes como los retos que enfrentan los sistemas de salud y las universidades encargadas de formar el talento humano.

Lejos de representar cambios de rumbo, cada uno de esos estudios complementó una misma visión de la Medicina: una profesión que exige aprendizaje permanente y una comprensión integral de las necesidades de la sociedad.

"Siempre he creído que la Medicina obliga a mantenerse en formación constante. Cada nuevo estudio me ha permitido ampliar la mirada y entender que el impacto de un médico no se limita al consultorio o al hospital; también puede darse desde la gestión, la academia y la investigación”

Ese interés por ampliar sus competencias la llevó posteriormente a iniciar la residencia en Cirugía Plástica, Reconstructiva y Caumatología.

Era uno de los proyectos personales más importantes de su carrera y un paso que había planeado durante varios años. Sin embargo, una invitación inesperada cambiaría nuevamente el rumbo de su vida profesional.

El reto de construir un programa desde sus cimientos

Mientras avanzaba en su proceso de especialización, recibió la propuesta de vincularse al equipo que trabajaba en la creación del programa de Medicina de la Universidad de La Guajira.No se trataba de dirigir un programa ya consolidado. El desafío era mucho mayor: construirlo prácticamente desde cero.La invitación implicaba participar en la elaboración del documento maestro, un proceso que reúne el proyecto educativo, la propuesta curricular, la proyección de docentes, escenarios de práctica, investigación, bienestar universitario y todos los componentes exigidos por el Ministerio de Educación Nacional para otorgar el registro calificado.Aceptar significó tomar una decisión difícil

Fotografía: Suministrada

"Tuve que hacer una pausa en mi residencia porque entendí que esta era una oportunidad única. No era solamente asumir un cargo; era la posibilidad de contribuir a hacer realidad un proyecto que durante muchos años esperó La Guajira"

El proceso exigió meses de trabajo académico, reuniones con equipos interdisciplinarios, construcción curricular y revisión permanente de estándares de calidad. Cuando finalmente el Ministerio otorgó el registro calificado, comenzó una nueva etapa: pasar del diseño a la implementación.

Fue entonces cuando la Universidad de La Guajira le confió la dirección del programa.Para Surisaday, asumir esa responsabilidad tiene un significado especial porque conoce cada etapa del proyecto.

"He tenido la oportunidad de acompañar este programa desde su concepción. Ver cómo una idea se convierte en una realidad académica y ahora asumir el compromiso de liderarla es, sin duda, uno de los mayores retos de mi vida profesional."

Formar médicos para responder a las necesidades del territorio

Aunque el nuevo programa nace con los mismos estándares de calidad que exige cualquier facultad de Medicina del país, Surisaday considera que también debe responder a las particularidades de La Guajira. Su apuesta es que los futuros profesionales comprendan que ejercer la Medicina en este departamento implica conocer su diversidad geográfica, cultural y social.

 

Fotografía: Suministrada

"Queremos formar médicos con una sólida preparación científica, pero también con sensibilidad social, capaces de entender las realidades de nuestro territorio y de trabajar junto a las comunidades para mejorar sus condiciones de salud."

Como mujer Wayuu, asegura que uno de los mayores retos será construir un programa donde el conocimiento científico dialogue con el reconocimiento de la diversidad cultural que caracteriza al departamento."La interculturalidad no puede ser un tema aislado dentro del currículo. Debe hacer parte de la manera como entendemos la formación médica y la relación con las comunidades."

Fotografía: Suministrada

Actualmente integra la junta directiva de la Asociación Colombiana de Simulación, desde donde ha impulsado estrategias para fortalecer la enseñanza clínica mediante metodologías que permitan a los estudiantes desarrollar competencias antes de enfrentarse a situaciones reales con pacientes.

Esa forma de entender la profesión tiene mucho que ver con la formación que recibió en la Universidad de Santander, donde, asegura, aprendió que la excelencia académica solo cobra sentido cuando está al servicio de las comunidades. Aunque hoy enfrenta uno de los retos más importantes de su carrera, Surisaday reconoce que todavía tiene metas por cumplir. Una de ellas es regresar algún día a las aulas donde comenzó su formación profesional, esta vez desde el otro lado del salón.

"Uno de mis sueños es volver a la UDES como profesora. Me gustaría compartir con los estudiantes lo que he aprendido durante estos años y aportar a la formación de nuevos médicos, así como mis profesores aportaron a la mía", expresa.

Fotografía: Suministrada

Ese anhelo resume, en buena medida, el recorrido de una mujer que salió de La Guajira para convertirse en médica y que hoy regresa para liderar un proyecto llamado a cambiar la historia de la educación médica en su departamento.

Porque si hace algunos años tuvo que dejar su tierra para perseguir un sueño, ahora trabaja para que las próximas generaciones encuentren esa misma oportunidad sin tener que marcharse.


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